
Seguirán cayendo las hojas milenarias del olvido, como leña seca, condenadas a perecer, entre llamas que han de arder.
Hojas del otoño de mi vida, derramando sueños y alegrías, como muecas tristes del olvido, con mirada lejana y perdida.
Un sueño en el ocaso, del color del dolor, un sueño triste, del color del amor, un sueño alegre, que me hizo soñar.
Fuiste como río en el desierto, que calmó mi sed. Fuiste un ayer, que se esfumó con el alba del día, marchándose para nunca mas volver.
Te tengo en mi mente, luz de cielo, sueños de colores, que solo son sueños, como esa estrella, que luce bella, pero que es lejana como tu boca, que me despertaba con su suavidad, haciendome sentir, que no era un sueño, sino el dulce sueño, hecho realidad.
No quiero soñar, porque sueño contigo. Si soñar despierta es una fantasía y soñar dormida es una delicia. No quiero soñar, ya que mis sueños, ni dormida ni despierta, puedo alcanzar. Y de mis sueños, sólo eres una dulce huella.
® Emely