Seguiré deshojando mis sueños,
sin el manto de la realidad,
viviendo entre sueños,
y entre deseos en oscuridad.
Soledad, amiga de mis sueños,
dile a ellos que de ilusiones no vivo,
y que se han anclado como dueños,
de un corazón que late herido.
Seguiré alejada del amor,
para no sufrir por la decepción,
de ver marchitar un amor,
al despreciar mi fragancia en flor.
Tal vez, viviré año tras año,
sin sentimientos que no sean sueños,
porque es mejor vivir entre fantasias,
que destilar una cruel despedida.
O conseguiré una gran estrella,
y al colgar su luz sin suerte,
no alumbre mis huellas,
porque es la sombra de la muerte.
Un día llegará ese mañana,
que mis ojos no se abran a mis sueños,
despertando en el túnel de la muerte,
con mi ánfora cargada de sueños.
Así, seguirá mi vida,
con el canto de mis sueños,
hasta que no se escuche su cantar,
y solo quede el silencio de los sueños.
© Emely